Desde que contraje nupcias, hace un par de años, no he parado de recibir la consabida y repetitiva pregunta: ¿Y cuándo encargan?... ¿Oye, ¿y tú?, para cuándo los hijos…¿vas a tener hijos o nietos? … o la otra clásica: ¡Oye, ya pues… ¿para cuándo los bebes, se les va a pasar el tren ahhh?... o la que mi madre hace inocentemente cada vez que llama para chismosearme algo: ¿Y…alguna novedad?...¿Qué tal ánimo el de la gente de meterse en la vida de uno no?, porque sucede que apenas te encuentras con alguien y pasadas las preguntas y saludos de rigor viene la inevitable pregunta, esa de la que nadie que no tenga hijos se escapa y que a mi particularmente me está resultando bastante incómoda.
Y es que simplemente molesta porque yo no le pregunto a la gente cada vez que la encuentro a qué hora come, a qué hora defeca o qué días limpia su casa o lava su ropa.
La gente se ha acostumbrado a hacer este aparentemente inocuo cuestionario y no se dan cuenta que detrás de una sola alusión al hecho de “no tener hijos” puede haber incluso un problema mayor, un problema particular de pareja, un problema que le concierne solo a los involucrados y a nadie más.
Sé de mas de un caso en donde la gente hace la pregunta a parejas con problemas de reproducción, sé de casos incluso en que la relación marital se ha ido destruyendo ante la presión de personas insensatas que no saben que en una pareja que “Si” quiere procrearse y “no puede”, machacarles este asunto es bastante doloroso.
Pero la gente cree que cae simpática preguntando si estoy tirando con mi esposa de puro placer o con ganas de reproducirme, la sociedad en general cree que preguntar por “mi” descendencia les incumbe y que mis explicaciones deben ser razonables si pasados dos años y pico no tengo críos.
Cuándo nace un bebe no faltan las viejas o las tías metiches que empiezan a joder con el tema del bautizo del engendro, qué para cuándo, qué se lo van a llevar los duendes y mil huevadas más. Cuando una pareja tiene bastantes años de noviazgo no falta la clásica pregunta: ¿Y cuándo se casan?...¿para cuándo el matri?...que joda…como si la que pregunta fuera a costear lo oneroso que resulta un matrimonio en estos días...
Y bueno, ni bien te casas, empieza la joda de ¿para cuándo los hijos?...y me contaba un amigo que, cuando por fin sucumbes a la presión de tener al hijo(a) que tanto solicitaba la platea, empieza la renovada cantaleta, la que ahora reinventada cuestiona una mayor descendencia… ¿para cuándo el hermanito, o cuándo buscas la parejita?...o la típica: ¡Un niño no puede estar solo, tiene que tener a su hermanito para que juegue!... y así, sin que te des cuenta, se meten en tu vida, no solo tu familia, sino también tus amigos, conocidos y afines.
A mí me incomoda la preguntita, de la que nunca me escapo y de la que he ideado mil formas para hacer sentir mal a quien me la haga.
Cuando sucede, pongo mi mejor cara de pena y de dolor, mi teatralización en ese momento es digno de un Óscar de la Academia y respondo con voz entrecortada: “Disculpa, tenemos un problema… soy estéril y no vamos a tener hijos…” la respuesta es sin dudas sorpresiva, devastadora y crea en el interlocutor, en el curioso de turno, la sensación de haberla cagado por completo.
Le he ido añadiendo más variantes, como por ejemplo “Hace un par de años que soy impotente, no sé qué pasa, estoy en tratamiento…” o por ejemplo otra que me ha dado buenos réditos: “Hermano, no me hables de eso, justo la semana pasada me acabo de enterar que tengo un tumor en el testículo derecho… y mira, no me gusta tocar este tema, pero parece que no voy a tener hijos…”En lo más profundo de mí ser rio a mandíbula batiente, la transformación de los rostros de los “curiositos” se torna violentamente en rojo violáceo…y a mí eso me da risa, nadie los mandó a preguntar sobre mi sexualidad y tienen su merecido.
Lamentablemente esta estrategia no tiene límites, se aplica a familiares, amigos y conocidos con el mismo éxito de la primera vez y pienso seguir haciéndolo… salvo que se alerten leyendo esto… en ese caso solo me quedará gritar para que quede claro ¡Soy estéril…no me jodan!
